Me instalé en el Monte y cesaron los cuidados:
ya no ocupan mi mente pensamientos vanos;
más libre que las rocas donde inscribo versos,
me doy, cual barco sin amarras, a los hados.

Hanshan

miércoles, 21 de agosto de 2013

Olvidada


Oscuridad, solo oscuridad que me rodea
mientras busco el sol cada mañana
este se escapo de mi sin darme cuenta
como huyeron de mi mis pocas esperanzas.

Estoy encerrada en una habitación
donde ya no existen las ventanas,
grito sin que nadie escuche mi voz
el dolor que carga mi triste alma.

De ser y al mismo tiempo no ser nada
olvidada por todo y por todos
ya no hay flores que adornen mi morada,
y mas triste es que nadie se acuerda de mi.

Daría todo por escuchar sus voces
aunque creían que no podía escucharlas,
en este silencio las horas son tan eternas
y la eternidad es la tortura que nunca acaba.

Si estoy muerta mas aun siento
no en mi cuerpo ya el no siente nada,
sino en mi alma que flota en el viento
encerrada en esta pequeña caja.

1 comentario:

Carlos Mansilla dijo...

No es estar muerto cuando respira el alma...
Saludos y buen poema...